Saludos de Dharma

sábado, 11 de enero de 2014

confesión

Básicamente este es mi problema: No sé si le tengo miedo a los hombres o soy lesbiana

Tengo 21 años y nunca he tenido ningún tipo de relación con un hombre. Bueno, he tenido amigos, pero muy pocos y realmente no tan cercanos. Me han gustado algunos, pero nunca muy en serio, y he llegado a creer que de manera consciente no dejo que me gusten más allá porque tengo miedo. No sé como hablar con ellos y no soy muy simpática con quienes no conozco, además no sé como ser "seductora" no entiendo muy bien que para caerle bien a los hombres haya que reirse de todas sus bromas, o haya que moverse de tal manera o decir ciertas cosas...

Pero a pesar que con los hombres no tengo mucho exito parece que con las mujeres si lo tengo, al menos les atraigo más que a los hombres. Con ellas puedo ser más natural, e incluso me muestro más interesante y encantadora, ¡Es más fácil!. Sólo mujeres me han pedido el mail en la calle, me han invitado a picnic seudo-románticos a un parque, o invitado a bailar o me han pedido casarse conmigo en un futuro lejano (Aunque claro, esto último es medio en broma, aunque una me dio un anillo hecho por ella)

No sé porqué será... no tengo un look andrógeno o algo así, soy normal aunque quizás un poco ruda en mi amnera de ser, pero sin parecer masculina.

Así que en resumen: Los hombres me temen - yo le temo a los hombres, Le gusto a las mujeres - ¿Me gustan las mujeres?

Las mujeres me parecen bonitas e interesantes, pero no estoy estoy segura que me gusten. Quizás me gustan hombres y mujeres, o quizás no me gusta nadie, ¿Se puede vivir sin amor?

5 comentarios:

Yo dijo...

Quiero contestar tu pregunta y decir que no dudo que se pueda vivir sin amor (aunque lo veo como algo un tanto aburrido la verdad, pero solamente porque soy una obsesiva del romance) y es probable que seas asexual (que puede ser alguien con ausencia de apetito sexual, atracción romántica o ambas).
Yo me defino como alguien que se puede enamorar de cualquier persona (no me afecta su sexo o género) y además creo que es algo que uno no puede controlar, esto viene a que: quizás solamente no encontraste alguien que te enamore lo suficiente, sea hombre o mujer no tiene mucha importancia, y opino que por si acaso deberías mantener los ojos abiertos (y la mente, por qué no?).

Rob Scanner dijo...

01/04

Hola, ¿no te molesta si te escribo una respuesta muy larga? Empecé a escribir y me entusiasmé… voy a tener que mandarla en cuatro mensajes. Espero que no te moleste leer mucho:

Es curiosa la forma en que la hipertextualidad de la web lleva de un tema a otro: uno googlea info sobre una película; de allí uno salta a la entrada de un blog en que hacen el comentario del film, y nota que la entrada es del 2008. Entonces uno se pregunta si el blog seguirá activo, y va a la página de inicio, y descubre que sí.
Pero en una entrada se lee "tengo 21 años", y entonces uno se dice "¡epa!, ¿cuándo empezó este blog?". Y entonces uno va a la primera entrada, y descubre que es... del 2007. Entonces uno saca cuentas: si en el 2014 la autora del blog tiene 21 años, en el 2007 empezó el blog con... 14 años. Y se trata de un blog de lesbianismo, en cuya primera entrada la autora le da la bienvenida "a todas las lesbianas". La verdad es que me llama un poco la atención que alguien que a los 14 años tenía tan claras sus convicciones, a los 21 años muestre dudas. Y además, algunas de las cosas que decís en esta entrada contradicen un poco las afirmaciones de "Ideas extrañas sobre las lesbianas", cinco entradas más abajo. Pero, claro, no deja de ser posible; tu edad es una época de inseguridades.
Permitime que me presente: me llamo Horacio. Tengo varios años más que vos; la edad como para ser tu padre. Pero me llamó la atención lo que dijiste en esta entrada y, por otra parte, creo que ese tipo de dudas son más comunes de lo que se cree. Decís que te gustan las chicas, y que te parece que les gustás a ellas, y afirmás que "los hombres me temen - yo le temo a los hombres". Por lo tanto, decís que tu problema es que "no sé si le tengo miedo a los hombres o soy lesbiana".
Bueno, más allá de las etiquetas, parece que te gustan las chicas. De lo contrario, sería una gran pérdida de tiempo haber mantenido un blog sobre lesbianismo durante 7 años, ¿no?. Y ese ya es un paso importante para autoconocerse: conozco varias chicas que, más allá de reconocer que alguna modelo es linda o elegante, jamás dirían "me gusta una mujer". Con respecto a lo que decís de los hombres...
Si tenés 21 años estás todavía en la primera etapa de la juventud, casi terminando lo que podríamos llamar "post-adolescencia". Creo que a esa edad se arrastran muchas cosas que se originaron en experiencias adolescentes. El miedo al sexo (o género, si lo preferís) opuesto es una de las cosas más comunes, surgido sobre todo por desconocimiento: ¿cómo es el otro género?; ¿qué quiere?, ¿qué busca?, ¿cómo se supone que hay que tratarla/o? Creo que decís algo así al afirmar que "no sé como ser "seductora" no entiendo muy bien que para caerle bien a los hombres haya que reirse de todas sus bromas, o haya que moverse de tal manera o decir ciertas cosas".
Creo que te resultaría asombroso saber cuántos chicos de tu edad sienten exactamente las mismas dudas con respecto a las chicas: ¿cómo acercarse a ellas?; ¿cómo tratarlas?; ¿qué hay que hacer y/o decirles para caerles bien? Y algunas de esas dudas nos acompañarán el resto de nuestras vidas: creo que dije por primera vez "quién entiende a las mujeres" a los 13 años, y de vez en cuando sigo repitiendo esa frase. Como le dije a una chica con la que salí durante años: ustedes tendrían que venir con manual incluido.
Por supuesto, hay excepciones: algunos chicos no sienten esa inseguridad, pero creo que son una minoría; otros, aprendieron ya de chicos que da mejores resultados mostrarse seguro, "cool", ganador delante de las chicas, aunque en el fondo sientan las mismas dudas que los otros chicos. En definitiva, creo que sentir inseguridad con respecto al sexo o género opuesto es lo más habitual.

Rob Scanner dijo...

02/04

Hay una escena que creo que ví en una película pero que, si se hiciera una encuesta, creo que muchos dirían que les pasó: un chico de, digamos, 12, 13 o 14 años está parado en la puerta de su casa, cuando nota que esa vecinita de su misma edad que le parte la cabeza está junto a su mejor amiga, caminando por la vereda de enfrente (siempre es la vereda de enfrente, no me preguntes por qué). Se prepara para verla pasar, resignado a que ella no le dirigirá una mirada, cuando nota que las dos giran la cabeza, lo miran... y se ríen, mientras la vecinita le dice algo a su amiga. El chico se pone colorado: ¿está despeinado?, ¿está mal vestido?, ¿tiene abierto el cierre del pantalón? Es casi seguro que, diez años después, ese chico estará contándole la escena al psicoanalista. Ni una sola vez se le habrá ocurrido que ellas se reían porque la vecinita le dijo a su amiga "¿ves a ese chico en la vereda de enfrente? Me parte la cabeza". Así de inseguros podemos llegar a ser.
Pero al releer tu entrada, no me queda en claro que tipo de relación podrías buscar con un chico: ¿buscás una relación estable?, ¿amistad "con derechos"?, ¿querés probar sexo con un chico por una vez, a ver qué tal resulta? Son cosas muy diferentes, y creo que sería mejor que lo tuvieses en claro. Por supuesto, reconozco que a veces no es fácil tener tan diferenciadas las cosas. Encima, en castellano tenemos palabras bastante confusas para designar los sentimientos: amor, amistad, atracción sexual, cariño... Los antiguos griegos hablaban de philía, eros, agápe, storgé. Conceptos tan fuertes que hace más de 2500 años que pertenecen a una lengua muerta, y aún así siguen generando laberintos donde muchos se pierden... y algunos se salvan.
Dejame que te cuente un par de anécdotas que quizás te sirvan: hace varios años yo salía con una mujer que tenía una mejor amiga desde la secundaria; esa chica era lesbiana, lo sabía y no tenía problemas en reconocerlo públicamente. Sin embargo, durante varios años tuvo una relación con un hombre. Incluso llegaron a convivir durante casi dos años. Pero la relación terminó porque no la satisfacía. Fue un poco triste, porque él estaba realmente enganchado con la chica. Unos años después me la crucé; estaba viviendo en pareja con una chica, y todo parecía irle bien.
Varios años después, la mejor amiga de la chica con la que estaba saliendo en ese momento (sí, otra vez la mejor amiga; gran coincidencia) era bastante rara: criada en un ambiente católico, era vírgen a los 26 años. No sentía que fuera raro, ni sentía la necesidad de sacarse la virginidad de encima. Alguna vez le dije a mi ex que, si su amiga quería, le podía presentar a algún amigo que la llevaría a cenar, sería amable y simpático, pasaría la noche con ella, la trataría bien, y quién sabe, si querían podrían continuar la historia o, en todo caso, terminaría ahí la cosa. Mi ex se entusiasmó con esa idea, pero su amiga no quiso. Finalmente, a todos (menos a ella) nos cayó la ficha con un par de anécdotas: mi ex le comentó un día que yo le había sacado fotos en topless. "¡A ver!", pidió su amiga entusiasmada.
En otra ocasión, ella le contó a mi ex, medio asustada, que había tenido una "horrible pesadilla" (sic) en la que estaban ellas dos a solas. Mi ex se le acerca, "poseída por el demonio" (otra vez sic) y... ¡le da un beso en la boca! Sí, tuvo que inventar "una pesadilla" en la que ella era una "víctima" de mi ex, poseída por el diablo. Al final, ya era cómico: todos sabíamos que era lesbiana... menos ella.

Rob Scanner dijo...

03/04

Y ya hace unos años atrás, algo que me pasó a mí: era un viernes, al día siguiente yo no trabajaba, salí tarde del trabajo, y haber comido nada en todo el día. Me metí en un bolichito cerca de donde vivía en ese tiempo. Pedí una hamburguesa y una cerveza. Había una mujer de más o menos 40 años, tomando una cerveza y acompañando a una anciana que también estaba comiendo y que, luego supe, era su madre. Había una televisión prendida en la que estaban dando "9 Reinas"; justo pasan la escena en la que Darín le explica a Gastón Pauls los distintos tipos de ladrones que hay. "¡Uh, esa escena está buenísima!", digo en voz alta. Ella se da vuelta, y mira. "Sí, la calle es jodida", comenta. Bueh, nos pusimos a charlar. Me doy cuenta de que ella ya llevaba una o dos cervezas encima. Yo pido otra Quilmes. "Tengo que llevar a mi vieja a casa, acá a la vuelta. Si me esperás, la seguimos". Claro que la esperé.
Estuvimos charlando durante un rato larguísimo, regado por más cervezas. Nos contamos algo de nuestras vidas. Lo más importante es que me dijo que era lesbiana. Para ser sincero, no me importó mucho: la noche podía terminar en un hotel -como pensé en un principio- o no, pero a esa altura lo que me parecía importante es que no iba a terminar esa noche solo. Y, de última, estar acompañado en una noche de escabio por una mujer agradable, ya era algo valorable en sí mismo. El local ya cerraba, y nos fuimos a otro lado. Francamente, yo estaba asombrado de cómo tomaba. Me contó que desde hacía varios años que tenía una historia con otra mujer, pero que muchas veces se sentía disconforme y medio usada: ella vivía en España y varios meses al año venía de visita a la Argentina; entonces la buscaba y, pocos meses al año, estaban juntas. Luego ella se volvía a quedar sola, y eso ya llevaba años. Incluso su amante (no se atrevía a llamarla "pareja") tenía un hijo que ya estaba por cumplir 20 años, y al que decía que habían criado juntas: "el pibe siempre tuvo las puertas de casa abiertas, yo soy para él como una tía o algo así". Y ni así su amante había sentido la necesidad de buscar un vínculo más profundo, por lo que muchas veces, decía, terminaba sintiéndose usada. Yo, mientras tanto, le conté de las mujeres con las que había salido, y cómo la cosa no había resultado una vez, y otra, y otra, y otra...
Ya amanecía cuando me tiré a la pileta, alentado por tantas cervezas. "No me gusta la penetración", me dijo. Pude ver cómo le cambió la cara cuando le dije que, en mi opinión, en el sexo las cosas no empiezan ni terminan con la penetración. Puso una cara de "Ah, bueno; entonces me subo este colectivo", y se relajó. Terminamos llevándonos una última cerveza para tomarla en el hotel (digo en mi descargo que fue idea de ella). ¿Cómo la pasamos? Digamos que las cosas que comentás en tu entrada "Sexo lesbico...un tip" yo ya las conocía, y se notaba que ella no era una inexperta. Pero creo que no sólo la pasamos bien por eso, sino porque había piel, comunicación...; bueno, no sé cómo llamarlo, pero enganchamos muy bien. Al final, sin que yo la presionara ni le insinuara nada, dijo "podríamos repetirlo alguna otra noche, ¿no?". Y la idea me pareció fantástica. Me dijo que paraba muy seguido en el barcito donde la encontré, que por otra parte estaba cerca de donde yo vivía en ese momento. Ya era de día cuando salimos del telo, y la acompañé hasta la casa.

Rob Scanner dijo...

04/04

Pero el destino tenía otros planes: me agarró una gripe muy fuerte; luego, en el trabajo tuve que sacar lo que quedó pendiente de los días en que falté por la gripe. Finalmente, entre una cosa y la otra, pasó algo más de un mes. Cuando finalmente pasé por el barcito... estaba cerrado, y con un cartel de venta o alquiler. Pasé algunas veces frente a su casa, pero nunca la encontré. Menos de dos meses después, me mudé a la Provincia. De vez en cuando me pregunto cómo hubiese terminado esa historia si la hubiese vuelto a ver.
En fin, después de todo esto, creo que el asunto no es tanto de géneros, sino de personas: eso de buscar a alguien que nos quiera y a quien decirle que lo queremos, es casi universal, a pesar de que casi siempre fracasamos en la búsqueda (de hecho, creo que a lo largo de mi vida conocí a menos de 4 parejas de las que creo que son felices). Creo que mucha gente termina construyendo su propio infierno tratando de ser feliz. Al final te preguntás "¿Se puede vivir sin amor?". Vaya uno a saber qué es el "amor"; pero creo que sí. A esta altura no me casé ni tengo hijos. Y si me bajoneo con eso, pienso en los amigos y conocidos que me dicen -sin que los escuchen sus esposas- "cómo te envidio". Lo triste es que sé que no mienten.
Pero no seamos depresivos. Para terminar, una anécdota cómica: en otra ocasión, también había cobrado, era de noche, me tomé un par de birras, y me fui a caminar por la calle Corrientes. Entré en un local de libros usados, y encuentré uno que me interesó, y estaba barato. Cuando voy a la caja a comprarlo, me atienden dos chicas más o menos de tu edad, que me dicen "Estamos haciendo una encuesta entre los clientes varones que tuvimos hoy: si fueras mujer, ¿cómo serías?". Animado por las cervezas, me animé a preguntarles si habían recibido la típica respuesta: "dejame adivinar... a que todos te dijeron 'si fuera mujer, sería muy puta'". "¡Sí! Es increíble" -me respondieron al unísono-, "menos dos o tres, todos nos dijeron lo mismo". Animado por mi éxito, rematé: "¿Ven que manga de trolos? Yo sería lesbiana".
Ojalá algo de todo esto te haya servido. Suerte y besos.