Saludos de Dharma

domingo, 5 de agosto de 2012

El derecho de ser lesbiana



“Miii destino es el que yooo decido, el que yooooo elijo para mííííí... A quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga, yo soy así, así seguiré, nunca cambiare...”

De seguro alguna vez has escuchado esta frase de una canción que canta especialmente el público LGBT y con la que se identifica al querer expresar: “Así soy, tengo derecho a ser”. El ser tú tiene que ver con un cúmulo de experiencias que te definen como eres; y esas características te hacen ser una persona única e irrepetible.

A lo largo de la vida te dirán cómo hay que ser, cómo comportarte y cómo expresarte. Todo esto proviene de lo que escuchas de tu familia, de tus amigos, de tus compañeros de escuela, del trabajo y de cualquier ámbito social, religioso o cultural.

Debes construir tu propia forma de ser, tu visión del mundo y de ti mism@. El cómo te quieren ver los demás o cómo quisieran que fueras es algo que causa en muchas personas una terrible angustia y puede llevarte a ser quién no eres, con tal de darle gusto a quien no te acepta como eres o como quieres ser.
No permitas que alguien trate de hacerte sentir mal o que trate de imponer su punto de vista en tu vida, lo que le funciona alguien no quiere decir que te funcione a ti.

Es más, la imposición puede estar relacionada con los prejuicios y con una doble moral de quienes no reconocen que vivimos en un mundo diverso y que tod@s tenemos derecho a expresarnos, a ser y existir. Defiende tu orientación sexual, tienes derecho a que respeten tus decisiones, a ejercer tu sexualidad, a expresarte y vivir de la forma que elijas.

Di lo que piensas, lo que sientes; haz que respeten tu vida, tu derecho a tener una pareja o no, a elegir una profesión, a ejercer tu sexualidad, a expresarte. No permitas que te encasillen.

L@s homofóbic@s atacan la diversidad sexual sin conocer el tema, se basan en mitos y prejuicios; pretenden imponer su punto de vista y su realidad. Pero quienes nos asumimos con nuestra orientación sexual no podemos darle gusto a la gente, aunque sea de la familia.

Además, quienes no tienen una vida propia se la pasan cuestionando la forma de ser de los demás. Sin embargo, cada quién toma el rumbo de su vida: hay quiénes tienen pareja, hay quiénes no; hay quiénes desean ejercer la paternidad o la maternidad; hay quienes se ponen tatuajes.

En fin, tod@s tenemos una vida y debemos hacer que se respeten nuestras decisiones. Aunque no debemos confundir el derecho a ser con actitudes de violencia o de falta de respeto. Construye dentro de ti un ser humano fuerte, capaz de resolver las presiones externas.



En la vida nos enseñan a aceptar o a rechazar, depende de ti el construir el respeto a ser diferente, a buscar la felicidad dentro de ti, a decirle al mundo “Así soy feliz y no puedo ser como tú. Tengo el mismo derecho que tú a ser diferente”.

A veces, pasamos la vida complaciendo a las personas que nos rodean, y adaptándonos a la imagen que tienen de nosotr@s. Dentro de nosotr@s siempre hay una voz que nos recuerda, si la escuchamos, quiénes somos y qué es lo correcto para nosotr@s.

Eres parte de un mundo diverso, lucha por tus ideales, se tú, que no te presionen psicológicamente. No permitas que te hagan sentir mal, tienes derecho a ser feliz. Eres un ser humano con derecho a vivir tu sexualidad de manera libre, segura y responsable, sin discriminación, coerción, ni violencia.
Tienes derecho a amar, a construir tu propia familia, a participar en la vida social, política y cultural de tu comunidad, a trabajar, a divertirte, a ser reconocid@ por tus capacidades, sin que te veas obligad@ a esconder tu orientación sexual, así como a hablar de tu orientación sexual.

Ejerce tu derecho a existir, a prepararte, a fortalecerte día a día. Defender tu derecho a ser implica un esfuerzo extra, si se trata de tu orientación sexual, porque te confronta con tu propia decisión de salir al mundo respetando tu identidad, e implica lidiar cotidianamente con el prejuicio social, familiar, pero sea cual sea tu identidad, tu orientación sexual, tu condición social, económica o cultural.