Saludos de Dharma

viernes, 7 de enero de 2011

El orgasmo

«Tendemos a ver nuestro cuerpo como máquina y le ponemos la menor atención posible para mantenerlo funcionando». Una relación genuina con nuestro cuerpo es rara. La sensualidad se ha vuelto un lujo. Cuando algo no marcha bien con nuestro cuerpo, tendemos a pensar en el problema como una enfermedad o como una falla. Somos más propensas a tomar algún medicamento que avalorar la calidad de vida que llevamos.

Un problema sexual no siempre es una enfermedad o una falla. Muchas cosas pueden desarmonizar la mente y el cuerpo, y crear un estado temporal, en donde el sexo se vuelve problemático. Un trabajo nuevo, exámenes, situaciones difíciles con algún familiar, son ejemplos comunes de preocupaciones.

A veces nuestro cuerpo no está a la altura de las demandas que le imponemos, en ese caso tiene más sentido mejorar nuestra alimentación, descansar, jugar y reducir el estrés, que sentirnos culpables o que ingerir fármacos. Muchas de nosotras estamos mal informadas acerca de nuestro físico y cuando surge algún problema sexual nos ponemos muy ansiosas. Salen a la superficie sentimientos negativos que tenemos sobre nuestra lesbiandad y se nos plantean dudas a nivel de la autoestima. La preocupación que nos genera un problema X puede crear tensión e interponerse en el placer sexual; lo que hace probable reincidir en el problema y si esto no se resuelve, un pequeño obstáculo puede convertirse en un bloqueo más serio. Este círculo vicioso puede romperse quitándole la presión. No tienes que actuar ni tienes que ser perfecta.

Algunos problemas sexuales son causados o exacerbados por falta de información. Conociendo más acerca de nuestra sexualidad, de anatomía y sicología femenina, podremos encontrar salida a las dificultades sexuales. En este artículo señalaremos algunas de las inquietudes sexuales más comunes entre las lesbianas, así como sugerencias específicas y modos de lidiar con éstas.

Nosotras sabemos más de nuestra propia sexualidad que la mayoría de los investigadores y terapeutas, y podemos hacer mucho por reafirmamos y ayudamos unas a otras.



INQUIETUDES ACERCA DEL ORGASMO

Nadie sabe cuántas mujeres nunca han experimentado un orgasmo o son incapaces de alcanzarlo en el acto sexual con una pareja. Kinsey (1953) encontró que 1 de cada 4 mujeres casadas (heterosexuales) no experimentaba el orgasmo durante la relación sexual. Estos datos pueden tener poco o ningún significado para las lesbianas que usan técnicas sexuales diferentes.

En el tiempo que ha pasado desde el estudio Kinsey, la educación sexual se ha vuelto más abierta y el movimiento feminista ha clamado por el derecho de la mujer sobre su propio cuerpo y experiencias sexuales. En mi estudio sobre la sexualidad lésbica (1979), el 20 % de un grupo de 286 lesbianas nunca habían experimentado un orgasmo. Esta estadística no sirve para predecir nada sobre las lesbianas en general (esto se debe a que la población de lesbianas está escondida y nadie sabe qué características tendría que tener dicho grupo); sin embargo, sí verifica que algunas lesbianas no tienen orgasmos.

Esto no es necesariamente un problema. Algunas mujeres sienten que enfocarse en el orgasmo es antitético a la sensualidad y a hacer el amor relajadamente. Se sienten satisfechas si su experiencia sexual es amorosa, tierna o si ésta crea otros buenos sentimientos y no se sienten decepcionadas por la falta de clímax.

También hay lesbianas que piensan que un encuentro sexual sin orgasmo es decepcionante y sin sentido. Si una de estas mujeres es confrontada con una pareja que no alcanza el clímax y a la que no le importa, le puede costar trabajo aceptar la actitud de su pareja. Puede «intentar» desesperadamente que su pareja alcance el orgasmo, sentirse incómoda si esto no sucede y acusarla de falta de confianza o de falta de afecto.

En una relación franca y amorosa, la pareja puede hablar sobre su satisfacción sexual o la falta de ella. Una mujer que está presionando a su pareja para que tenga un orgasmo, puede estar sintiendo mucha ansiedad sobre la calidad de cómo hace el amor. Tal vez necesita estar segura de que su amante está contenta y satisfecha con ella, y que le haría saber cualquier incomodidad o problema que ocurriera.

Si tú y tu(s) amante(s) tienen algún conflicto sobre este punto, hay que trabajar extra duro para mantener la comunicación sexual clara. A veces ayuda si la parte no orgásmica de la pareja hace saber a su amante cuando está lista para hacer una pausa o detenerse. Muchas lesbianas usan los orgasmos para saber el «tiempo», o el final de un encuentro sexual.

Algunas se sienten frustradas porque nunca o muy rara vez experimentan un orgasmo. No están seguras de cómo se siente o de por qué todo mundo hace tanto escándalo al hablar del asunto, pero les gustaría tener alternativas.

¿Cómo aprenden las mujeres a tener orgasmos? En mi estudio acerca de la sexualidad lésbica, 152(53.1% del grupo) respondieron que tuvieron su primer orgasmo durante la masturbación. Generalmente es más fácil aprender a llegar al clímax durante la masturbación que en un encuentro sexual. Cuando estás sola, no hay que preocuparse de cuánto tiempo te toma, de que si tu pareja está aburrida o si lo estás haciendo bien. No hay pausa entre el deseo y la gratificación. Puedes hacer lo que se te ocurra, no tienes que describirle tu fantasía a tu pareja, no hay nadie que mire ni que juzgue, estás tú sola.

A algunas mujeres les cuesta masturbarse con sus manos o dedos porque se cansan. A veces puede ayudar el uso de un vibrador eléctrico, no se tarda y provoca una fuerte estimulación. Una vez que sabes como se siente un orgasmo, es más fácil aprender a masturbarse con tu mano o alcanzar el clímax con tu pareja. No olvides que también puedes usar el vibrador cuando estés con tu amante. Otras mujeres son muy inhibidas para tocarse y quieren una estimulación más sutil. Puede funcionar, en este caso, masturbarse en la tina o regadera y dejar que un suave chorro de agua tibia caiga en tus genitales. Esta es una experiencia muy reconfortante.

Puede ser difícil romper con viejos hábitos. Algunas mujeres se sorprenden del número de obstáculos que tienen que enfrentar para aprender a tener un orgasmo. Puede ser difícil encontrar el tiempo para experimentar diferentes formas de excitarse. Viejos miedos pueden salir a la superficie, haciendo más difícil el proceso de aprendizaje.

Algunas lesbianas pueden masturbarse hasta el orgasmo fácilmente y tener dificultades cuando están con otra mujer. Durante la masturbación, una encuentra cuál(es) posición(es) es más cómodas y excitantes para ella, también descubre si le gusta hacerlo con un dedo o con toda la mano, si le gusta o no la penetración y muchas otras cosas. Las lesbianas que no llegan al clímax con una pareja generalmente se están guardando esta información. Pueden ser reticentes a compartido por vergüenza o miedo de hacer sentir mal a la pareja.

La masturbación y el sexo en pareja no tienen necesariamente que ser espacios separados. Enseñarle a tu pareja cómo te masturbas puede ser muy gratificante. Una vez que ella sepa qué es lo que a ti te gusta, puede repetir ese patrón particular de estimulación. Sin embargo, no debes hacerla responsable de tus orgasmos. Si están haciendo el amor y quieres llegar al clímax, sigue y tócate tus genitales, no debes sentirte frustrada «hasta que ella aprenda a hacerlo bien». Saber que puedes alcanzar el orgasmo cuando quieras, ya sea con o sin pareja, quita mucha presión a ambas. Ella sentirá la libertad de jugar y experimentar contigo. Tu sentirás menos necesidad de mantenerte alerta y de preguntarte cuándo va a suceder. Las lesbianas que han intentado este proceso, reportan que en algún momento son sorprendidas placenteramente teniendo un orgasmo mientras su pareja las estimula. Después no necesariamente abandonan la masturbación y se restringen a la estimulación en pareja. La posibilidad de orgasmos en pareja, progresivamentese vuelve más fácil.

Algunas lesbianas que son capaces de tener orgasmos durante la masturbación y con una pareja, tienen inquietudes acerca del tema. Les gustaría ampliar sus opciones y usar otras técnicas. Tal vez se trata de una mujer cuya amante goza mucho el sexo oral. Le gustaría entender su entusiasmo y beneficiarse con él, con otras amantes ha tenido orgasmos como resultado de estimulación manual, y desea experimentar algo que la tiene curiosa e inquieta.

A veces ayuda usar la masturbación como un medio de alterar tu respuesta. Trata de fantasear con la técnica en cuestión mientras te estimulas. Al principio puedes incluir en tu fantasía favorita imágenes de esta nueva técnica. A medida que pasa el tiempo tal vez tengas fantasías que están exclusivamente enfocadas en esta técnica. Intenta duplicar las sensaciones que te imaginas que produce. Si quieres aprender a llegar al clímax practicando sexo oral usa la punta de un dedo con mucho lubricante e imagina que tu dedo es una lengua. Si quieres aprender llegar al orgasmo con tribadismo, intenta sobarte contra toda tu mano o contra una almohada doblada.

Cuando tengas sexo en pareja no te restrinjas a la nueva técnica. Inclúyela como parte de alguna experiencia que sea más familiar para ti. Es importante que no te sientas presionada ni atrapada. Debes saber que puedes tener buen sexo sin tener que terminar con una técnica predefinida.

La primera vez que llegues al orgasmo probablemente sea inesperado y sentirás diferente a lo que estás acostumbrada. El uso de una posición o técnica diferente cambia el modo de sentir un orgasmo. Parte del aprendizaje consiste en acostumbrarse a lo que tiene de único un nuevo placer.