Saludos de Dharma

jueves, 30 de septiembre de 2010

Las cartas y los poemas de amor de Emily Dickinson a Susan Gilbert


Junio 11, 1852
Están limpiando mi casa hoy, Susie, y yo aproveché para hacer un vuelo rasante hasta el escritorio donde con afecto, y contigo, voy a gastar las más preciosas de todas mis horas para pensar, suspirando, en ti. No puedo creer, querida Susie, todo el tiempo que hace que estoy sin verte, un largo y vacío año: sé que a veces el tiempo nos parece que pasa volando porque mis pensamientos sobre nosotras son tan cálidos como si te hubieras ido apenas ayer... y luego pasa como si años y años hubieran atravesado el silencioso sendero y el tiempo se hace extrañamente largo. ¿Y ahora, cuán rápidamente voy a tenerte, a tenerte en mis brazos? .
Tendrás que perdonar mis lágrimas, Susie, ellas sienten esa felicidad de venir y no está en mi corazón reprocharlas y mandarlas a casa. No sé por qué pero hay algo en tu nombre que en este mismo instante se está apropiando de mí, que llena plenamente mi corazón y mis ojos, ellos también. No significa que yo esté acongojada ni triste, no, Susie, pero pienso en todos esos lugares donde nos sentábamos al sol, y me da miedo haberlos perdido. Creo que es por eso que vienen mis lágrimas. Mattie estuvo en casa ayer en la tarde, y nos sentamos frente a la puerta de piedra, y hablamos sobre la vida y el amor, y chusmeamos sobre los caprichos infantiles, sobre las cosas felices la tarde se fue muy pronto y caminé hasta casa con Mattie bajo la luna silenciosa y sentí deseo de estar contigo. No viniste, querida, pero un pedacito de cielo sí, un cielo que se parecía a nosotras... y caminamos de un lado a otro maravilladas de que la felicidad estuviera acompañándonos. Aquellas uniones, mi querida Susie, por las cuales vivíamos, esa dulce y extraña certeza en la que caíamos y que nadie admitía, ¿cómo no habría de llenar mi corazón y golpearme salvajemente, cómo no habría de hacerme tuya y hacerte mía y hacerme sentir hoy feliz porque te tuve, aunque parezca mentira?.


Junio 11, 1852, más tarde
Tengo un solo pensamiento, Susie, esta tarde de junio, y es acerca de ti, y tengo un solo ruego; querida Susie, que es para ti. Porque tú y yo tomadas de la mano como están tomados entre sí nuestros corazones podrían quizá correr como chiquillas en medio de bosques y para olvidar muchos años y sus tristes consecuencias, y sería como volvernos chiquitas nuevamente... Ojalá así fuera, Susie, pero cuando miro alrededor me encuentro sola, y suspiro por ti otra vez y otra más, leve suspiro, vano suspiro que no te traerá de vuelta a casa.
Yo te necesito más y más, y el gran mundo crece y los más queridos son menos y menos cada día en que tú estás lejos - Yo extraño mi ancho corazón; toda yo, todo lo mío, va girando alrededor y clama por Susie.
Mis amados amigos también han partido, oh, están muy lejos, ¿y cómo no habrían de partir si tú y yo no estamos juntas? No nos permitas que olvidemos esas cosas, para los recuerdos nosotras tendríamos que ahorrar ahora toda esta angustia porque quizá ya es tarde para amarnos!! Susie, perdóname, querida, por cada una de las palabras que te digo -mi corazón rebosa de tí, ninguna otra sino tú está en mis pensamientos, aún cuando pretenda decirte algo sobre las cosas de este mundo, las palabras me traicionan.
Si estuvieras aquí -oh donde estés, mi Susie, tenemos que hablar de todo, nuestros ojos murmurarán para nosotras y tu mano rápidamente tomará la mí... no hablaremos en absoluto de la lengua y sólo trataré de atraerte, de tenerte muy cerca de mí... recuerdo la semana de tu partida y me imagino que has vuelto, y me veo yendo por el camino para encontrarte, mi corazón corre más a prisa todavía que yo... hasta que la querida Susie llegue.
Tres semanas faltan quizá para que vuelvas y me pongo cada vez más y más impaciente hasta que llegue el día deseado...
Querida Susie, pensé furiosamente en todo lo que amas para mandarte algo y elegí finalmente las pequeñas violetas: son demasiado pequeñas, Susie, y ya no temo su perfume, porque ellas habrán de endulzar tu corazón.
Ahora, adiós, Susie, y que Vinnie te lleve su amor, y su madre and y yo sumamos un beso, tímidamente, con miedo de que haya alguien allí! No permitas que nadie vea esta carta. ¿Lo harás, Susie?
Emily


Mediados de 1860
Debes dejarme ir primero, Sue,
porque yo vivo en el mar
siempre y sé el camino
Podría ahogarme doblemente
para evitar tu naufragio,
querida, si yo pudiera
tan sólo cubrir
tus ojos para que no
puedas ver el agua...

Alrededor de 1876
Susan -te soñé
esta noche y te envié
un clavel en el sueño,
hermana de Orfeo
-Ah, Perú-
sutil la suma
que te compra.

Noches salvajes - Noches salvajes
¡Cuando estoy contigo
Las noches salvajes
Son nuestra lujuria!
Triviales -los vientos -
Para un corazón
Que llega a puerto -
Ya no sirve el compás -
Ya no sirven los mapas!
Para remar en el Paraíso -
Ah, el Mar!
¡Esta noche debo
Anclar en ti!
Ella
Su pecho es adecuado para las perlas
Pero yo no soy buzo
Sus cejas son adecuadas para los tronos
Pero yo no tengo cresta
Su corazón es adecuado para el hogar
Yo -un gorrión- construyo allí:
Dulces ramitas y trenzas
Mi nido eterno

Una noche, su dulce carga sobre mi corazón
Apenas se dignó a mentir
Cuando, conmovida a causa de sus ideas sobre el placer,
Mi novia cometió un error -si fue un sueño o un hecho real sólo
El cielo lo podría confirmar,
O quizá yo soñaba con Ella que me daba
El poder de presumir que él, el que permanecía dentro de mí,
Me daba -aún en relación con Todo lo demás
Una ficción para sustituir la Fe.
Una ficción tal vez, quizá, como si hubiera sido real.