Saludos de Dharma

lunes, 16 de agosto de 2010


Cuando dormías entre a tu cuarto no hice ni el más mínimo ruido, me subí a tu cama mire tu cara y comencé a sentir que volaba, entonces comencé a ver tus ojos, tus pestañas, tus cejas, tu nariz tu boca y tus labios, sentí como mi cuerpo y mente pedían a gritos que te besara que disfrutara de tus labios, que disfrutara su sabor, su calor, para después despertarte y sentir tus caricias, tus miradas, tus besos y tu cuerpo. las sabanas cobijaron nuestro cuerpo y bajo ellas nuestro amor se escondió y así comenzamos a disfrutar, a volar y a sentir...